Más Información Sobre El Padrón

El Padrón de Maestros no es un simple listado de los nombres y lugares en donde se encuentran los maestros;  es, más bien un registro público en donde queden inscritos los datos de los maestros relacionados con su identidad, formación académica, situación laboral y desempeño.

Derivado de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (ANMEB) se descentralizaron los servicios educativos federales hacia las entidades federativas pero sin especificarse las responsabilidades de la administración de la nómina de los maestros, directivos y personal administrativo del sector educativo. Los gobiernos estatales se enfrentaron a una tarea que rebasaba, por mucho, su capacidad institucional. La urgencia e imprevisión obligó a la mayoría de las dependencias educativas estatales a convertirse en algo parecido a ventanillas emisoras de cheques, más que administradoras de los recursos humanos y financieros de sus sistemas educativos.

Esta situación prevaleció hasta 1997, cuando hubo un primer intento por establecer un control de las plazas federales. En el Congreso de la Unión se promovió la creación del Ramo 33 en la Ley de Coordinación Fiscal (LCF). Uno de los fondos creados a partir de dicha reforma fue el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB). Así, aunque originalmente la lcf establecía que el presupuesto anual del FAEB se determinaría considerando tres elementos (el registro de escuelas, la plantilla de personal, y los recursos transferidos en el ejercicio inmediato anterior) ni el Gobierno Federal ni los gobiernos estatales cumplieron cabalmente la regulación, y los recursos del FAEB se asignaron a partir de estimaciones e incrementos basados a partir de ejercicios anteriores, con negociaciones diferenciadas y opacas.

En 2007, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) propuso a la Cámara de Diputados establecer, como parte de las reglas incluidas en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2008 (PEF 2008), la obligación de aplicar una auditoría externa al FAEB referente a las nóminas de personal docente y de apoyo, así como realizar una compulsa de plazas de los distintos tipos de educación básica (artículo 9, fracción I). La realización de dicha auditoría permitiría a la SHCP y a la Cámara de Diputados contar, por primera vez desde la descentralización, con la información relativa a la plantilla de personal, un elemento necesario para diagnosticar los principales problemas en el ejercicio del recurso. Dicha auditoría encontró que, al cierre de abril de 2008, las “situaciones atípicas” representaban 37 mil 174 millones de pesos, es decir, 18.28% del FAEB.

La respuesta política surgió de inmediato; en palabras del senador Ramiro Hernández, era necesario reducir esta “sangría al erario federal”. La primera medida en esa línea fue aprobar que en el PEF 2009 enunciara obligaciones más precisas para que los gobiernos estatales y Federal presentaran mayor información sobre los trabajadores del sector educativo y los sueldos que percibían.

En febrero de 2009, la SEP emitió el Acuerdo Secretarial número 482, que establece disposiciones para evitar el mal uso, desvío e incorrecto ejercicio del FAEB. Este Acuerdo especifica que los recursos del fondo en ningún caso pueden utilizarse para gastos relacionados con apoyos a secciones sindicales; eventos públicos no educativos; adquisición de vehículos destinados a personal de mando para uso no oficial; gastos de comunicación social no relacionados con el tema educativo; plazas con funciones distintas a la educación básica y normal, y pagos de dobles plazas en entidades federativas no colindantes (cuarta disposición del Acuerdo).

En paralelo, la Comisión de Educación de la Cámara de Senadores de la LX Legislatura recopiló una iniciativa amplia y de carácter multipartidista para reformar y adicionar la Ley General de Educación, conocida como el “mega-dictamen”. En dicha iniciativa se incluyó la propuesta de dos nuevas atribuciones: una que facultaría a la SEP para “regular, coordinar y operar un padrón nacional de alumnos, docentes, instituciones y centros escolares”, y otra para las autoridades educativas estatales que los obligaría a “coordinar y operar un padrón estatal de alumnos, docentes, instituciones y centros escolares”. Esta iniciativa fue votada y ratificada por el pleno del Senado el 15 de abril de 2009, y turnada para su revisión a la Cámara de Diputados el 23 de abril de 2009. Esta iniciativa no fue discutida por la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos de la Cámara revisora en forma inmediata; de hecho, se pospuso su discusión hasta el segundo periodo de sesiones de la LXI legislatura (febrero-abril de 2010).

Mientras los senadores esperaban que los diputados votaran el “mega-dictamen”, decidieron emitir un exhorto a las autoridades de la SEP para elaborar un Padrón Único de Maestros del Sistema Educativo Nacional; en las consideraciones de dicho exhorto indicaron que, si bien hay coincidencias con lo establecido en el PEF 2010, un verdadero padrón de maestros debe contener información más detallada sobre los docentes (clave, adscripción, escolaridad y funciones).

Con la entrada en vigor del PEF 2010, no sólo se refrendó las obligaciones establecidas el año anterior sino que el Decreto correspondiente añade una nueva exigencia: hacer públicos los datos relacionados con la nómina del FAEB a través del portal de Internet de la propia SEP. Esto obligó a la Secretaría a iniciar un proceso de recopilación, concentración y presentación de datos que al paso de unos cuantos meses mostraría ser de suma importancia para abrir el debate público sobre el padrón de maestros y el financiamiento de la educación.

Contemporáneamente, los diputados de la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos discutieron y modificaron el “mega-dictamen” enviado por la Cámara de Senadores. La versión modificada, en la que se excluyeron elementos relevantes como la evaluación de los docentes, se votó y aprobó por el Pleno de la Cámara de Diputados el 29 de abril de 2010, justo al final del período de sesiones, en los útimos minutos de atención de la jornada. La modificación fue turnada, de nueva cuenta, al Senado para su discusión y en su caso ratificación; la oportunidad del cambio, aún con las supresiones, se pospuso por varios meses.

Durante el receso legislativo, el 30 de junio de 2010, la SEP entregó e hizo pública, por primera vez en la historia de la educación en México, la información relativa a la nómina de maestros pagada a través del FAEB. Ello abrió la oportunidad para que organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, padres de familia, maestros, investigadores pudieran informar sus juicios. Algunos han asumido una posición crítica frente a la situación que guarda el manejo de las plazas docentes y los correspondientes recursos financieros.

Bajo este nuevo contexto se inició el Primer Periodo de Sesiones de la LXI Legislatura y los senadores de la Comisión de Educación, después de discutir la propuesta enviada por los diputados, decidieron aprobarla sin modificaciones; el 29 de septiembre en sesión conjunta con las comisiones de Educación, Salud, Atención a Grupos Vulnerables y Estudios Legislativos Primera y Segunda, la “mega-minuta” es votada por unanimidad y turnada al Pleno del Senado para su votación. Así, en caso de ser aprobada la “mega-minuta” por el Pleno del Senado, el Ejecutivo Federal deberá publicarla en el Diario Oficial de la Federación para que se tenga fundamento legal regular para que tanto la SEP como las autoridades educativas estatales año con año tengan la obligación de mantener un Padrón de Maestros actualizado.

La existencia de un Padrón Nacional de Maestros, paso necesario y urgente, no es aún suficiente para asegurar el buen manejo de los recursos financieros del FAEB. Se deberán establecer normas legislativas adicionales que regulen de forma más específica el uso del fondo.

Fuente: Mexicanos Primero (2010). Brechas. Estado de la educación en México 2010.

En México, conforme el sistema educativo fue creciendo y centralizándose, la SEP estableció un conjunto de normas, procedimientos y sistemas que le permitieron administrar, de forma más o menos eficiente, los recursos humanos y materiales con que contaba el sistema educativo.

Si bien esto no significó que se tuviera un Padrón Nacional de Maestros totalmente confiable, por lo menos la SEP había diseñado un sistema de pago para el sector educativo que servía para manejar la nómina y que contenía los datos básicos (nombre completo, RFC, CCT, etc.) de los maestros, directivos y administrativos en México.

Sin embargo, en 1992, el Gobierno Federal transfirió a los estados la responsabilidad de ofrecer el servicio público de educación.  El paso se hizo sin la planeación profesional y menos aún transparente, que era necesaria.

Los estados se enfrentaron al dilema entre aprender a manejar el sistema a costa de retrasar los pagos a los maestros o utilizar los procedimientos tradicionales que ya conocían para emitir puntualmente los cheques; por supuesto, las entidades se decidieron por esta última opción con el fin de evitar inconformidades y la posibilidad de un paro de labores.

Como ocurre en la mayoría de las administraciones públicas esta eventualidad acabó convirtiéndose en rutina, y la mayoría de las autoridades educativas estatales se convirtieron en simples ventanillas emisoras de cheques.

La inexperiencia y la sobrecarga de trabajo –además de situaciones de corrupción y servicios extralegales- hicieron que lo urgente desplazara a lo importante y los estados dejaron de actualizar su Padrón.

El Padrón de Maestros es un registro ordenado y confiable que nos permite conocer quiénes son nuestros maestros. Sin esta herramienta es muy difícil ubicar las necesidades  de los alumnos y destinar los recursos a la capacitación docente. La inexistencia de un Padrón de Maestros se traduce en graves consecuencias del sistema educativo mexicano:

Seguramente todos conocemos muchas escuelas en las que faltan maestros y otras más en las que sobran. Esto es resultado de una falta de congruencia entre el registro y la realidad: quien está frente al grupo no es el maestro asignado oficialmente. Hay maestros que están registrados en una escuela, supervisión, unidad de servicios, pero en la realidad están laborando cotidianamente en otra.

Existen otros casos  de maestros que tienen plazas –y sueldos- de intendentes, y  de secretarias o personas con cargos administrativos que cuentan con plazas de maestros.

Muchas comisiones no están justificadas: son asignaciones a maestros para hacer tareas del Sindicato o partidistas, y son tareas cuyo pago no se justifica con el presupuesto educativo.

Las jubilaciones pueden darse súbitamente, a medio ciclo escolar, y el nuevo maestro puede tardar varias semanas y hasta meses en llegar, con gran daño para los alumnos.

No se ofrece a los padres de familia las garantías suficientes de que sus hijos reciban el mejor servicio posible.

No se ofrece a los ciudadanos que pagan impuestos, la seguridad de que ese dinero se usa eficientemente para el bien colectivo, en la educación pública de calidad.

Cientos de miles de niños son limitados en su derecho a la educación por la falta de un instrumento tan sencillo como el Padrón Nacional.

La única forma es hacer efectiva la obligación que tienen los gobiernos y autoridades educativas estatales, así como la SEP,  de desarrollar y consolidar un Padrón Nacional de Maestros. El Padrón debe contar con los datos siguientes:

  • Identidad: nombre completo, género, fecha y lugar de nacimiento, nacionalidad, número de Registro Federal de Causants (RFC) y clave de la Cédula Única del Registro de Población (CURP).
  • Formación: grado académico alcanzado, cursos de actualización realizados, especialidades e idiomas.
  • Situación laboral: tipo de nombramiento, función (docente, administrativa o directiva), horas trabajadas, percepción de centro de cobro y centro de trabajo, movimientos (altas,bajas, cambios) y antigüedad en el sistema educativo; en caso de estar comisionado es necesario identificar el objeto de la comisión, duración y lugar de la misma.
  • Desempeño: registro de los resultados en el concurso de oposición y en los Exámenes Nacionales para la Actualización de Maestros en Servicio (ENAMS); asistencia, premios, estímulos, faltas e infracciones; resultados educativos de sus alumnos.
  1. Escribirle a nuestros Diputado. Recordar constantemente (a través del correo electrónico) a nuestros diputados, autoridades educativas estatales, y funcionarios de la Secretaría de Educación Pública, que se comprometieron a entregar y hacer público el Padrón de Maestros.
  2. Vigilar que cumplan con este compromiso antes de que termine el mes de junio de 2010.
  3. Verificar que los datos proporcionados sean veraces, es decir, es necesario acudir a cada escuela y verificar la información proporcionada.
  4. Hacer públicas tanto las concordancias como las discrepancias.
  5. Exigir que las autoridades educativas formulen y apliquen las medidas correctivas pertinentes.
  6. Exigir la formulación e implementación de políticas públicas que fortalezcan la profesión docente.

Una vez que se hayan realizado las acciones anteriores, es necesario que te involucres más activamente en la educación de tus hijos y si no tienes hijos procura participar en los consejos de participación social de la escuela más cercana a tu domicilio. Recuerda, mejorar la calidad de la educación en México es una responsabilidad de todos.